La novela: [Es un poco extenso, resumid]
La novela es el género por excelencia a través del cual se desarrolla la narrativa o épica, es una forma de transmitir información desde una perspectiva determinada ante la realidad de la que se habla.
La presencia en la novela de los elementos que intervienen en la comunicación se realiza mediante los llamados elementos de la narración: narrador y narratario, acción, personajes, espacio y tiempo. Además de estos, hay que tener en cuenta las variadas técnicas narrativas que afectan al funcionamiento de cada uno de ellos.
Los personajes son los que llevan a cabo las acciones contadas por el narrador. Según la función que realicen en la novela, es decir, de la relación que mantiene con los otros, con la acción y con el sentido global del texto, los diferenciamos en principales (aquellos que se relacionan íntimamente con la acción), secundarios (menos significativos con respecto a la trama general) y fugaces (aparecen con una función no fundamental). Dentro de los primeros distinguimos entre protagonista (aquel que desempeña la función fundamental del relato) y antagonista (el que se opone al protagonista o está en conflicto con él). En algunas novelas no hay un personaje que destaque sobre los demás, o incluso, son varios los que soportan la acción principal, entonces hablamos de protagonista coral.
Según su caracterización, encontramos los personajes planos o tipos y personajes redondos o individualizados. Los primeros son aquellos que aparecen caracterizados a grandes rasgos, en bloque; los segundos poseen un mundo interior complejo, fluctúan a lo largo de la historia.
En relación al personaje y el uso del diálogo, mencionaremos el monólogo interior. A través de él, el autor muestra los pensamientos íntimos del personaje. Si estos pensamientos aparecen directamente, en estado puro y aparente desorden, se trata de un flujo o corriente de conciencia.
El emisor se proyecta en la “voz” del narrador, que es el que cuenta los hechos. No hay que confundirlos: el emisor informa de unos hechos, pero al hacerlo a través de una narración adopta un punto de vista, selecciona los que leinteresan, los ordena, presenta y describe personajes, sitúa la acción en un tiempo y espacio concretos, y, a veces, introduce comentarios dirigidos al supuesto receptor o narratario. Su actitud en el discurso depende de cual sea su intención y de su presencia o ausencia dentro del relato.
Por narrador se entiende la voz que cuenta lo que sucede en la novela. El autor puede narrar los hechos directamente, o bien elegir a un personaje que, con más o menos protagonismo, vaya contando desde dentro la historia. Además, en una misma narración puede haber distintos tipos de narradores, es decir, voces diversas que aportan puntos de vista distintos. Veamos más detenidamente cada uno de los tipos de narrador que hemos
A partir de la renovación de la novela a mediados del siglo XX, cada vez son más frecuentes las novelas en las que intervienen distintas visiones de los personajes que están involucrados en la acción, en lo que puede denominarse narración colectiva. Un mismo hacho es narrado por varios personajes distintos, con lo que el lector obtiene una visión completa y diversa de la historia, enriquecida por puntos de vista diferentes.
Narrador externo es aquel que cuenta los hechos desde fuera, sin intervenir en la historia.
Si interviene es un narrador interno, es uno de los personajes. Dependiendo de la jerarquía narrativa de este, puede ser narrador-protagonista (en memorias, autobiografías o relatos), narrador-personaje secundario (si participa en los hechos pero no es protagonista) y narrador-testigo (si es espectador de los mismos).
Directamente relacionada con el narrador está la persona narrativa. Si este es externo, se narrará en tercera persona; si se dirige al narratario o al lector, la segunda; si el narrador es protagonista, utilizará la primera. La tendencia en la novela contemporánea es narrar en segunda, convirtiendo al personaje mismo o al narrador en destinatario de lo ocurrido:
Te alejaste confundido. Una culpabilidad retrospectiva te hostigaba y el firme propósito de asumir en adelante tu responsablilidad, de aceptar gozosamente la ofrenda, inesperada para ti, de aquel amor.
Juan goytisolo: Señas de identidad.
Según su dominio de la historia distinguimos el narrador omnisciente, si lo sabe todo, conoce la historia anterior y lo que sucederá a los personajes.
Pero entonces se sintió de pronto atañido por sus semejantes. Un nuevo sentimiento brotaba en su interior; a la vez , se sentía ávido de trato humano. Estaba tan fatigado de aquel mes de angustia […]
Fiodor M. Dostoievski: Crimen y castigo.
El narrador limitado conoce parte de la historia, es interno o externo pero conoce cosas relativas a un personaje, solo. Utiliza diferentes puntos de vista sobre un mismo suceso, esto es el perspectivismo, que Cervantes utilizó en el Quijote.
El punto de vista más alejado de la omnisciencia es el narrador objetivista, con él el autor pretende registrar los hechos como una cámara fotográfica.
La acción
Por acción entendemos la historia que se va desarrollando ante nuestros ojos a medida que leemos la novela. En una narración se suelen suceder varias acciones a la vez, las primarias y las secundarias, que, entretejidas entre sí, forman el cuerpo de la novela o argumento. Es importante que las acciones sucesivas sean verosímiles o creíbles, es decir, deben desarrollarse dentro de la lógica interna de la novela. Asimismo, el autor debe cuidarse de no caer en contradicciones argumentales para que la acción avance sin problemas. El orden de la acción, desde un punto de vista clásico, suele responder a la siguiente estructura interna:
Planteamiento: es la presentación de los personajes y el establecimiento de la acción que se va a desarrollar. Además, se expone el marco temporal y espacial en que se situará la historia.
Nudo o desarrollo: la situación expuesta en el planteamiento comienza a evolucionar, es decir, se desarrolla el conflicto en el que se verán inmersos los personajes. En la novela suele haber un conflicto principal y otros secundarios que dependen, en mayor o menor medida, de aquél.
Desenlace: es la resolución del conflicto y el final de los sucesos que se han planteado. Puede ser positivo y alegre, neutro, o negativo y desgraciado.
De todos modos, y sobre todo desde la renovación de la novela a partir de mediados del siglo XX, es habitual que esta estructura se vea truncada:
In medias res o principio abrupto: consiste en iniciar la acción cuanto esta se encuentra en pleno desarrollo, sin haber presentado previamente a los personajes.
Estructura inversa: el autor adelanta el desenlace de la novela en las primeras páginas de la misma, y posteriormente se dedica a contar cómo los acontecimientos evolucionan hasta llegar a ese final.
Final abierto: la historia no termina de resolverse, ni positiva ni negativamente, de manera que el lector percibe la sensación de que la acción se extiende más allá de los límites de la novela.
El tiempo
El desarrollo argumental de una narración suele evolucionar a través del tiempo. Este tiempo de la novela no tiene por qué presentarse de manera lineal u ordenada, sino que puede ser alterado libremente por el autor con finalidad estilística, argumental o estructural. Esta técnica consistente en alterar el orden lógico de la narración se denomina temporalización anacrónica, y cuenta con dos recursos:
Analepsis o retrospección (flash-back): es un salto hacia atrás en el tiempo de la historia.
Prolepsis o anticipación (flash-forward): el autor adelanta acciones que aún no se han producido en el relato primario de la novela, es decir, se trata de un salto hacia delante.
- Alteraciones del ritmo:
 Digresiones (ralentiza)
 Elipsis (acelera)
 Resumen (acelera)
En relación con el tiempo en la novela no podemos olvidar el concepto duración. Un acontecimiento puede durar lo mismo en una narración que en la vida real, pero también puede ser resumido de manera que, por ejemplo, varios años transcurran en pocas páginas, o dilatado en el tiempo, y así un hecho mínimo puede ser descrito y analizado con detenimiento abarcando un gran número de páginas.
El espacio
La situación física en que se encuentran los personajes es uno de los recursos principales que los autores utilizan para contextualizar las historias narrativas. Una novela se puede desarrollar en un lugar o en varios, en espacios interiores o exteriores, rurales o urbanos, con el fin de dar credibilidad a la historia, contextualizar a los personajes, producir efectos ambientales y simbólicos.
Los novelistas se suelen valer de la técnica de la descripción para presentar los espacios. Durante el movimiento literario realista del siglo XIX la descripción y el análisis de los espacios alcanzaron prácticamente la misma importancia que la historia narrada. En la literatura actual se muestra el espacio a través de los ojos de los personajes o del narrador.
Subgéneros narrativos en prosa
Los más importantes son:
  1. El cuento: suele ser un relato breve, con pocos personajes, una única trama y una complejidad menor que en la novela. No podemos establecer los límites exactos del cuento. Cuando hablamos de brevedad, nos referimos a que su extensión es menor que la de una novela. Por ello, contamos con un subgénero híbrido entre el cuento y la novela: la novela corta, con una extensión intermedia entre lo breve y lo muy extenso. Tradicionalmente los cuentos se han transmitido de manera oral de generación en generación. Estos cuentos populares solían contar con un final didáctico o moralizante (por ejemplo, El conde Lucanor, de don Juan Manuel, siglo XIV). A partir, fundamentalmente, del siglo XIX, algunos autores comienzan a escribir relatos breves con finalidad artística, aunque sin pretensiones moralizantes. La mayoría de estos cuentos literarios (sin tradición popular) están dirigidos a un público adulto y cuentan con una gran concentración de la acción y los personajes (por ejemplo, los cuentos de Edgar Allan Poe o las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer).
  2. La novela: suele tener una extensión y complejidad mayores que el cuento. Se caracteriza por la libertad: este subgénero no tiene límites y puede contener desde diálogos con clara intención dramática o teatral hasta fragmentos líricos o descriptivos. Los subgéneros novelescos son numerosísimos: novela histórica, de aventuras, rosa, policíaca, de acción, negra, psicológica, de caballerías, de amor, de tesis, social... La única condición es que esté escrita en prosa y que en ella intervengan unos personajes sobre los que se nos diga algo. Actualmente, la novela es el principal de los subgéneros literarios. La mayoría de los lectores sólo leen novelas, lo cual se ve favorecido por un potente mercado editorial que en los últimos tiempos se ha volcado con esta modalidad literaria.

  1. El microrrelato: desarrolla una mínima acción; el resto de los elementos narrativos apenas aparece esbozado o sugerido. Normalmente no debe superar las 100 palabrasy su final suele ser abierto.

  1. La fábula:es un cuento protagonizado por animales de carácter didáctico.

  1. Los libros de viajes: describen o narran un lugar determinado. Los personajes tienen un valor secundario.